“Con los pobladores surge un nuevo
actor para pensar lo urbano”
Con la idea de compartir experiencias de los movimientos de reforma urbana, se organizó la segunda semana de octubre en Valparaíso la Jornada de Vivienda Social organizadas por el Instituto de Vivienda de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Chile y la Universidad de Playa Ancha. Hubo ponencias sobre experiencias de otros países del continente en la resolución de los problemas de vivienda. Participó en la actividad el estudiante de geografía de la Universidad de Chile e integrante del Centro de Estudios Críticos Urbanos, Felipe Morales, quien nos cuenta sobre el derecho a la ciudad y a la vivienda social.PrensaMPL

Felipe Morales
dirigente MPL
¿Qué experiencia contada en el encuentro te llamó la atención?
- El Movimiento por la Reforma Urbana argentino, que tiene un fuerte sentido estatista, me llamó la atención por su masividad, aunque lo que se hace en Brasil se parece mucho a lo que ocurre en Chile: Las bases se están transformando en agentes de urbanización, actores y desarrolladores del urbanismo. Fruto de esto surgen poblaciones con mejor calidad de vida a lo que entrega el gobierno.
¿Cuáles fueron las resoluciones del encuentro?
- El encuentro se hace cada año y se saca una declaración. Este año, la de Valparaíso reflexiona acerca de como se compatibiliza el derecho a la vivienda con el derecho a la ciudad, entendiendo que éste corresponde a lo declarado en la carta mundial sobre los derechos a la ciudad que dice que todos los individuos tienen derecho a usufructuar de manera equitativa de la urbe, no importando su clase social.
“Si los pobres fueron excluidos en algún momento del centro, ahora están siendo desplazados hasta de la periferia. En Chile, pese a que hay instrumentos de planificación como los planos reguladores, la especulación inmobiliaria rige los destinos de la ciudad (...)”
¿Qué sensación te provoca la ciudad de Santiago?
- Las ciudades, sobre todo las metropolitanas, son el reflejo de un modelo económico y reproducen en su espacio las diferencias que produce este modelo de desarrollo. En Santiago están muy diferenciados y distanciados los sectores ricos de los pobres, eso se ve claramente. Además ahora está ocurriendo que hay una competencia por la periferia de la ciudad. Si antes se destinaba allí a los pobres, ahora hay grandes intereses inmobiliarios disputando esos territorios. Ya sea en Chicureo, Maipú o Peñalolén el gran capital está viendo oportunidades de inversión
Situación que profundiza aún más la exclusión de los pobres de la capital.
- Si los pobres fueron excluidos en algún momento del centro, ahora están siendo desplazados hasta de la periferia. En Chile, pese a que hay instrumentos de planificación como los planos reguladores, la especulación inmobiliaria rige los destinos de la ciudad. O sea, el futuro de la ciudad está en manos del mercado.
¿Pero no existe un plano regulador metropolitano para evitar esto?
- Existe un instrumento de planificación, el plano regulador metropolitano, que proyecta la ciudad que queremos de aquí al 2020. El problema es que está incluyendo a zonas que antes eran agrícolas dentro de la ciudad, como Melipilla y Talagante. Esto implica que esas provincias podrían ser urbanizadas, pese a ser las reservas de los suelos agrícolas más fértiles de Chile los que hay entre los ríos Mapocho y Maipo. Esto lo refrendan estudios de la propia CONAMA. Si este país es montañoso, siendo el 70% de su superficie montaña, estamos fomentando una inversión innecesaria, porque la ciudad en su interior tiene espacios desvalorizados y puede crecer allí.
También acentúa el proceso de migración campo ciudad.
- También esto significa la pérdida de la tradición campesina. Obviamente si le ofrecen un precio por sus tierras o lo presionan para que venda, el campesino no va a pensar más allá y va a vender ese suelo. Se va a tener que ir a vivir a la ciudad, donde su estilo de vida anterior no podrá desarrollarlo ni reproducirlo. El proceso de descampenisización produce una ruptura de esa tradición.
CECU y MPL
¿Cómo nace el Centro de Estudios Crítico Urbanos?
- La idea nació el año pasado entre estudiantes de geografía de la Facultad de Arquitectura. Tenemos un dilema, ya que dentro de la academia no encontrábamos espacio para desarrollar una mirada crítica a lo que se hace. Se ha perdido el sentido de la universidad pública, que sólo se menciona en términos de financiamiento, olvidándose que una universidad tiene que estar al servicio del país, que sus investigaciones y resultados tengan beneficios concretos en la sociedad en su conjunto.
“Ahora no sólo está el mercado y el Estado, sino que el actor poblador ya no es un grupo a intervenir sino que tienen la capacidad, a través de la autogestión y formación, de poder convertirse en un actor más en el esfuerzo de hacer ciudad”
El Cecu ha ido a poblaciones a trabajar ¿por qué allí?
- Se nos hizo necesario ir a dialogar con ese vasto saber popular que está afuera de la universidad. Hay un saber sobre como se construye cuidad muy desarrollado.
Es empezar a valorar el saber popular.
- Sí. Recuerdo que tuve la experiencia de estar en una comunidad atacameña en el Salar de Atacama, en el poblado de Peine. Ellos construían sus casas de techos de adobe y paja siempre en pendiente entre el salar y la cordillera. Eran agrícolas, pero no tenían los huertos junto a las casas. Estaban sólo las casas en un sector y al otro lado de la quebrada estaban los cultivos. A diario se dividían el trabajo; quien barría las casas o quien llevaba los chicos al colegio, también hacían turnos para construir una hostal para turistas. A cada uno le tocaba regar un día de semana y como el agua era escasa se cumplía y respetaba. Frente a esa forma de vivir de una comunidad tenemos el Chile tecnócrata que ha expandido su forma de construir ciudad, sin tomar en cuenta las características de cada sector en específico y sus subjetividades. Las decisiones las toman personas que, en algunos casos, ni siquiera viven en Chile.
¿Y cómo ha resultado la experiencia de trabajar en el Movimiento de Pobladores en Lucha?
- Ha sido muy fructífera la experiencia. Cuando llegamos con el CECU a trabajar con el MPL nos llamó la atención lo avanzado que llevaban la discusión de la forma de hacer ciudad. Estos muchachos ya habían desarrollado el proyecto de reforma urbana para aportar suelos para la construcción de viviendas sociales al interior de la ciudad. Nos dimos cuenta que tenían un cuerpo estructurado de conocimientos y en un lenguaje muy común al que se usa al interior de la academia, que nos costó mucho poder llevarlo afuera. Manejaban esos conceptos y llevaban un trecho avanzado en la forma de hacer urbanismo a través de la organización popular.
Un nuevo actor, ya que en Chile hasta ahora quienes piensan en diseñar la ciudad es el Estado y el sector inmobiliario.
- Sí, con ellos surge un nuevo actor a la hora de pensar lo urbano. Ahora no sólo está el mercado y el Estado, sino que el actor poblador ya no es un grupo a intervenir sino que tienen la capacidad, a través de la autogestión y formación, de poder convertirse en un actor más en el esfuerzo de hacer ciudad.
¿Qué es para ti el derecho a la ciudad?
- El derecho a la ciudad no es algo tan abstracto y creo que el MPL lo ha expresado en las calles a través de un proyecto muy ambicioso como lo es la reforma urbana. Se liga el derecho a la vivienda con el derecho a la ciudad, porque hasta ahora cuando un comité de allegados conseguía su vivienda quedaba allí la organización social y el grupo poco a poco se desintegraba. Empiezan a aparecer las rejas, discusiones y la población se atomiza. Eso ocurre al sesgarse solamente en la vivienda. Por ello creo importante lo que dice el MPL en cuanto una vez que se alcance el derecho a la vivienda, vienen otros derechos más.
La consigna del MPL, que dice que “nuestro sueño es más grande que una casa”, que aunque suene romántico refleja claramente lo que es el derecho a la ciudad.